Las dudas de siempre, respondidas
¿Qué hace exactamente ClaudIA en mi peluquería canina?
Atiende el WhatsApp del centro a cualquier hora, informa de tus servicios y de lo que cuestan, agenda citas en la agenda de cada groomer, manda los recordatorios y recoge la confirmación, lleva la cuenta de los bonos de baños y te avisa cuando alguien escribe algo que no puede esperar. En España contesta también el teléfono. Y todo lo que es criterio profesional te llega tal cual, sin tocar.
¿ClaudIA opina sobre la salud del perro?
No, nunca, y es el límite del producto y no una configuración que se pueda cambiar. Si alguien cuenta que su perro tiene una herida, cojea, se rasca mucho o tiene un bulto, ClaudIA no dice qué puede ser, ni si es grave, ni si «no parece nada». Le dice en una frase que eso lo tiene que ver un veterinario y le ofrece reservar la cita de peluquería cuando lo haya visto. Tampoco recomienda champús, pipetas, collares ni dietas. Quien decide qué se le hace a ese perro eres tú y tu equipo.
¿Va a dar precios cerrados por WhatsApp?
No, y esto es lo que más te va a ahorrar en el mostrador. El precio de un baño y arreglo depende del tamaño del perro, del tipo de manto y del estado en que venga: con muchos nudos, el trabajo es otro. ClaudIA da lo que tú tengas escrito —el rango como rango, el «desde» como «desde»— y dice claramente que se confirma al ver al perro. Nunca se inventa una cifra y nunca cierra un precio a partir de una foto.
Para dar cita hay que saber muchas cosas del perro. ¿Las pregunta?
Sí, y en el orden en que las preguntarías tú: si ya han venido antes, el nombre del perro, la raza o la mezcla, el tamaño, cómo tiene el manto y si viene con nudos, qué servicio quiere, cómo se porta con el manejo, y su preferencia de horario y de groomer. Lo pregunta conversando, no como un formulario, y lo deja todo escrito en la ficha para que quien lo atienda lo tenga delante antes de que entre por la puerta.
¿Me va a solapar citas en la agenda?
No, y es la primera pregunta que hay que hacerle a cualquier asistente. El problema de fondo es que aquí una cita no dura siempre lo mismo: un baño de un caniche pequeño no ocupa como el deslanado de un pastor alemán. En ClaudIA cada servicio tiene sus duraciones por tamaño y el asistente pregunta antes de reservar, en vez de acertar por casualidad. Cada groomer tiene su agenda y sus servicios, y además hay un vigilante que revisa las citas cada día y avisa si alguna sale más corta de lo que ese trabajo necesita. Lo único que tienes que hacer tú es dejar escritos los tiempos reales — media hora, una sola vez.
Si contesta alguien del equipo, ¿ClaudIA sigue escribiendo?
No. En cuanto alguien del centro contesta en un chat —desde el panel o desde el propio WhatsApp—, ClaudIA se pausa en esa conversación y se calla: si siguiera escribiendo a la vez, el cliente recibiría dos voces y ninguna le inspiraría confianza. Y no vuelve sola: esa conversación es tuya hasta que pulses «Reactivar IA». Mientras tanto queda marcada en el panel para que nadie se la salte, y el resto siguen atendidas con normalidad.
Mis clientes mandan fotos del perro. ¿Le sirven de algo?
Sí, para orientar. Si te mandan una foto del perro o de un corte que les gustaría, ClaudIA puede reconocer el tipo de manto cuando es evidente y proponer los servicios de tu lista que encajan, con el precio orientativo tal cual lo tengas escrito. El precio final y el resultado se confirman al ver al perro: dice que se lo enseñará al groomer y que él dirá qué se puede hacer con ese manto. Y si la foto enseña una herida o algo de la piel, no la valora: deriva al veterinario.
Tengo perros que se ponen nerviosos. ¿Eso queda apuntado?
Sí, y es de lo que más se usa. Cada ficha tiene sus notas de manejo —«no le gusta el secador», «no deja que le toquen las patas», «mejor bozal para las uñas», «se queda más tranquilo si el dueño espera»— y ClaudIA las pregunta la primera vez y las deja escritas. Quien lo atienda las ve antes de empezar. Son notas de MANEJO, de cómo trabajar seguro con ese animal: nunca de salud.
¿Avisa a los clientes de que al perro le toca baño?
Sí, y es la función que más citas trae en este negocio. Tú dices cada cuánto vuelve cada perro —por defecto un par de meses, y se ajusta por servicio o por cliente— y ClaudIA escribe cuando toca, con el nombre del perro y la propuesta de día. No es una campaña masiva ni el mismo mensaje para todos: es un mensaje a quien de verdad le toca, y quien contesta se queda con la cita hecha.
¿Cómo lleva los bonos de baños?
Cada bono tiene sus sesiones y, si quieres, su fecha de caducidad. ClaudIA sabe cuántas quedan y lo dice cuando toca: al dar cita, al confirmar y cuando el cliente pregunta. Al descontar la última propone la renovación en la misma conversación, sin que nadie tenga que repasar una lista. Y si el bono caduca, avisa antes, no después. En el panel ves todos los bonos vivos, cuántos baños les quedan y a quién le falta poco.
¿Sirve para que no me dejen plantado?
Sirve para que te avisen. El recordatorio se manda con la anticipación que elijas y pide confirmación, así que tu agenda te dice quién viene seguro y quién no ha contestado. Cuando alguien cancela, la hora se ofrece automáticamente a quien esté en la lista de espera. Y en el panel ves quién falla a menudo sin avisar, que es un dato que casi nadie tiene y decide muchas cosas.
¿Cuánto tarda en estar funcionando?
El mismo día. Conectas el WhatsApp de siempre con un código QR —sin cambiar de número—, configuras tus servicios, bonos, groomers y horarios con un asistente que te lleva paso a paso, y ClaudIA empieza a atender. Tus clientes se importan desde un CSV en diez minutos.
¿ClaudIA atiende también el teléfono?
Sí, hoy en España. Desvía las llamadas que no puedas atender —todas, o solo cuando comunica o está cerrado— y ClaudIA las contesta con voz natural, informa, comprueba las horas libres reales y crea la cita durante la propia llamada. Con las manos mojadas y el secador puesto es cuando más se nota. Cada llamada queda en tu panel con su resumen y su transcripción, y sin cambiar el número del centro. Con número español: el desvío es una llamada nacional.
¿Cuánto cuesta?
Preparamos una propuesta según el tamaño de tu centro y el número de sedes. Pide una demo y te la llevamos preparada, sin compromiso. Todo incluido: conversaciones ilimitadas, recordatorios ilimitados, sin alta y sin permanencia.
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