Datos de clientes y WhatsApp en una peluquería canina: lo que hay que tener atado
8 de agosto de 2026 · 1 min de lectura
En este oficio el WhatsApp lleva años haciendo de mostrador. No tiene nada de malo, pero conviene saber qué está pasando por ahí y con qué papeles.
Lo que va por mensajería sin problema
La gestión: pedir cita, cambiarla, cancelar, preguntar precios y horarios, confirmar, saber cuántos baños quedan del bono, las notas de manejo del perro. Son datos de contacto y de agenda.
Las fotos, que aquí son constantes
Las fotos del perro son parte del trabajo y no tienen mayor complicación. Las que sí conviene mirar dos veces son las que salen personas: si vas a publicar un antes y un después en Instagram, pide permiso, y si sale alguien de la familia, con más razón.
Los dos papeles
El contrato de servicio y el anexo de encargado del tratamiento. El segundo es el que exige el RGPD cuando alguien trata datos por cuenta de tu negocio, y es el que casi nadie pide. Se firman antes de empezar, y en ClaudIA se firman online.
Dos preguntas para cualquier proveedor
En qué país están alojados los datos, y qué pasa si te vas: si puedes exportarlos y si se borran cuando lo pidas. Si alguna tarda en contestarse, ahí tienes la respuesta.
Preguntas frecuentes
¿Puedo seguir con el WhatsApp de siempre?
Sí. Se conecta el número que ya tienes con un código QR, sin cambiar de línea.
¿El asistente lee todas las conversaciones?
Lee la de esa persona con tu centro para poder responder con sentido. No cruza conversaciones entre clientes ni entre negocios.
¿Y si un cliente pide que borren sus datos?
Se borran. Es un derecho suyo y está previsto en el panel.
¿Quieres verlo funcionando con los servicios y los horarios de tu centro?