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Familias con dos y tres perros: cómo no liarla con las citas

27 de julio de 2026 · 1 min de lectura

Es de lo más común y de lo que más errores da: un mismo cliente con dos o tres perros, cada uno con su manto, su carácter y su servicio. Y un solo teléfono para todo.

El error de siempre

Agendar sin preguntar de cuál se trata. Se apunta «baño» a las diez, aparece el mestizo grande en vez del caniche, y la mañana entera se va al suelo porque ese baño lleva el doble.

La pregunta es una sola y hay que hacerla siempre: ¿cuál de los dos?

Cómo se guarda

Cada perro con su nombre, su raza, su tamaño, su tipo de manto y sus notas de manejo, dentro de la ficha del dueño. No son dos clientes: es un cliente con dos animales, y su historial no se parte.

Así, cuando escribe «le toca a Nala», el asistente sabe cuál es Nala, qué se le hace y cuánto lleva.

Los dos el mismo día

Se agendan dos citas, no un espacio a ojo para los dos. Cada una con su duración, seguidas si el dueño se los quiere llevar juntos. Es la diferencia entre acabar a la hora y acabar cuarenta minutos tarde.

Si el centro tiene varios groomers, se pueden repartir. Conviene preguntarlo: hay perros que se ponen peor si el otro está delante, y dueños que prefieren justo lo contrario.

Los bonos, uno por perro

Un bono compartido entre dos perros de tamaños distintos se convierte en una discusión: el grande consume el valor del pequeño. Si vas a permitirlo, ponle precio por tamaño, y si no, un bono por animal.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos perros puede tener una ficha?

Los que haga falta, cada uno con sus datos y sus notas.

¿El recordatorio dice el nombre del perro?

Sí, y es lo que evita la mitad de los líos: el dueño sabe cuál tiene cita.

¿Se puede tener precio distinto por perro?

El precio va por servicio y tamaño, así que dos perros de la misma familia pueden pagar distinto. Es lo correcto y conviene decirlo antes.

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