Vender champús y accesorios en tu peluquería canina y llevar el stock sin libreta
30 de septiembre de 2026 · 2 min de lectura
Cuando el dueño recoge a su perro, la pregunta llega casi siempre: ¿qué champú le pusiste? Esa venta es la más fácil del día. En la estantería hay champús, colonias, cepillos, correas, y cada semana sale algo.
Lo difícil es llevar la cuenta. Qué se vendió, qué queda y cuándo hay que pedir, sin una libreta al lado de la caja y sin enterarte de que se acabó justo cuando un cliente lo pide.
Por qué el producto se escapa
El baño se cobra en la caja y el producto vive en otro sitio. Si para apuntar una venta hay que abrir otra hoja o escribir en un cuaderno, con la mesa ocupada no se apunta, o se suma al servicio y a fin de mes no sabes cuánto vendiste de qué.
La solución es que vender un producto cueste lo mismo que cobrar un baño: una línea más en el mismo ticket.
El producto, en el mismo ticket que el baño
En ClaudIA los productos van dentro de la caja. Cada uno tiene su ficha: nombre, marca, familia, precio de venta, precio de compra, impuesto y código de barras. En el mostrador lo buscas por el nombre o pasas el lector de códigos de barras, y entra en el ticket junto al baño o el corte, con su precio.
Al cobrar, sus existencias bajan solas, y vuelven si devuelves el ticket entero. Si el sistema cree que te quedan menos unidades de las que vendes, la caja te avisa pero la venta sale: el producto ya está en la mano de tu cliente, y queda marcado para revisarlo con un recuento.
Las existencias, con su porqué
Las existencias son la suma de cada movimiento, y cada movimiento queda apuntado con su motivo.
| Qué pasa | Qué haces | Qué queda apuntado |
|---|---|---|
| Llega el pedido | Pulsas «Entrada» y escribes las unidades | Una entrada, con quién la apuntó |
| Vendes en la caja | Nada: lo hace el cobro | Una venta, con su ticket |
| Devuelves el ticket entero | Nada: lo hace la devolución | Una devolución, con su documento |
| Cuentas la estantería | Pulsas «Recuento» y escribes lo que hay | Un ajuste por la diferencia |
Pedir a tiempo, y quién toca qué
A cada producto le pones un mínimo. Cuando baja de ahí, la lista lo marca como «Bajo mínimos» y el resumen de arriba te dice cuántos hay, así que pides antes de quedarte sin nada. El historial de cada producto enseña cada movimiento con su fecha y su ticket.
Cualquiera del equipo puede apuntar las entradas y los recuentos. El catálogo y los precios solo los cambia quien lleva el negocio.
Los pedidos a tus proveedores los sigues haciendo como ahora, con la lista de lo que está bajo mínimos delante. Y el asistente de WhatsApp y de voz se centra en las citas: los productos se venden en la caja.
Preguntas frecuentes
¿Necesito un programa de stock aparte para vender en el mostrador?
Con ClaudIA, no. Los productos van dentro de la misma caja con la que cobras las citas: tienen su catálogo, entran en el ticket y sus existencias bajan solas al cobrar. Se activan con la caja, desde tu panel.
¿Puedo usar un lector de códigos de barras?
Sí. Pasas el lector por el producto y entra directo en el ticket, con su precio. Sin lector, lo buscas por el nombre o por la marca.
¿Qué pasa si vendo algo que el sistema cree agotado?
La venta sale igual. La caja te avisa de que constaban menos unidades y el producto queda marcado para revisarlo con un recuento.
¿Mi equipo puede cambiar los precios?
No. Tu equipo apunta entradas de mercancía y recuentos; el catálogo y los precios solo los cambias tú.
¿Quieres verlo funcionando con los servicios y los horarios de tu centro?