Tú tienes el control
Le dices lo que quieres por WhatsApp y se hace
Con un perro en la mesa no se entra en el panel. WhatsApp, en cambio, se abre con una mano y en veinte segundos, mientras el secador hace lo suyo.
En el mismo chat por el que ClaudIA te avisa le escribes lo que quieres con tus palabras: mover una cita, bloquear la tarde del jueves, dar una hora nueva o escribirle a un cliente. Y ClaudIA no ejecuta lo que cree haber entendido: te devuelve una PROPUESTA con los datos ya resueltos —nombre completo, día, hora de antes y hora de después— y solo actúa si contestas que sí.
Ese «sí» tiene tres candados: sin una propuesta viva no vale nada, solo hay una viva a la vez y caduca a los diez minutos. Y «sí, pero a las seis» no cuenta como un sí: es una orden nueva, y se trata como tal.
Lo que se ejecuta pasa por las mismas puertas que el panel —horario, cierres, ausencias y solapes— y queda registrado. Si se mueve una cita, al dueño se le avisa del cambio como si la hubieras movido tú a mano. El módulo se enciende por negocio y depende del plan.
Cómo funciona
- Se dan de alta los números del equipo que pueden dar órdenes: nadie más manda.
- Escribes la orden en el chat de avisos, como se la dirías a una persona.
- ClaudIA responde con lo que ha entendido, ya resuelto en nombres y horas, y espera.
- Con tu «sí» se ejecuta por el mismo camino que el panel, y queda en el registro.
Sales un momento del cuarto de secado y escribes: «bloquéame mañana de dos a cuatro, que tengo médico». ClaudIA te contesta con el día, las horas y a quién afecta. Escribes «sí» y vuelves adentro. Esas dos horas ya no se ofrecen en ningún canal.
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca opina sobre la salud de un animal —eso es del veterinario— ni cierra un precio sin que el groomer haya visto al perro.