Que no se te olvide nadie
Avisa cuando toca el siguiente baño
Es lo que más trabajo devuelve en este oficio y lo que más se olvida: el cliente vino, quedó encantado y no volvió hasta cuatro meses después, cuando el perro ya estaba imposible.
Tú decides cada cuántas semanas quieres que se avise —por defecto, ocho— y ClaudIA escribe cuando toca, preguntando si quieren cita. Pregunta, no recomienda: cada cuánto le toca a ese perro lo sabe el dueño, no la asistente.
Y no insiste. Un aviso y, si acaso, un recordatorio que dice expresamente que no habrá más. Quien no contesta dos veces no recibe una tercera.
Cómo funciona
- Configuras cada cuántas semanas se avisa, y lo puedes cambiar cuando quieras.
- ClaudIA cuenta desde la última cita realizada de cada cliente.
- Si contesta que sí, le propone horas y reserva en la misma conversación.
Los clientes que vienen dos veces al año no es que se hayan ido a otro sitio: es que nadie les recordó nada. Este aviso es la diferencia entre dos citas al año y seis.
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca opina sobre la salud de un animal —eso es del veterinario— ni cierra un precio sin que el groomer haya visto al perro.