Organiza la agenda
El bono de baños, contado solo
El bono adelanta dinero y deja la siguiente visita medio atada. Lo que no deja atada es la cuenta: cuántos quedaban, si el del mes pasado entraba, si ya caducó. Casi siempre porque la cuenta vivía en una libreta o en la cabeza de quien estaba en el mostrador ese día.
Aquí la lleva el sistema. Creas tus bonos —cinco baños, tres cortes— con su precio y su caducidad, se los vendes al cliente y quedan en su ficha. Cada cita realizada descuenta una sesión sola, y si se deshace, se devuelve.
Si el dueño pregunta por WhatsApp cuántos le quedan, ClaudIA se lo dice al momento. Vender, canjear y anular se hacen en el mostrador, donde está el dinero.
Y antes de que un bono caduque con baños dentro, ClaudIA escribe UNA vez para ofrecer día. Eso es dinero que el cliente ya pagó: perderlo es el peor final posible, para él y para ti.
Cómo funciona
- Creas el bono una vez: cuántas sesiones incluye, su precio y cuándo caduca.
- Se vende desde el panel y queda en la ficha de ese cliente, a la vista.
- Cada cita realizada descuenta una sesión sola; deshacerla la devuelve.
- Si va a caducar con sesiones sin usar, ClaudIA escribe una vez para dar cita. Nunca dos.
Un cliente lo pregunta por WhatsApp un sábado a las diez de la noche. ClaudIA mira su bono, le contesta que le quedan dos y hasta cuándo, y le ofrece día para el siguiente. Nadie tuvo que abrir la libreta el lunes por la mañana.
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca opina sobre la salud de un animal —eso es del veterinario— ni cierra un precio sin que el groomer haya visto al perro.