Tú tienes el control
La autorización del dueño, firmada desde el teléfono
Hay cosas que conviene dejar por escrito antes de empezar: que si el manto viene con nudos se rasura, que el perro se queda unas horas, que el dueño avisa de cualquier condición que haya que tener en cuenta. Casi siempre es una hoja impresa que se firma con prisa y acaba en un cajón.
En ClaudIA escribes el texto una vez y lo asignas a los servicios que lo piden. Desde la ficha del cliente preparas el suyo, ya con su nombre, y le mandas el enlace por WhatsApp. Lo abre con los cuatro últimos dígitos de su teléfono, lo lee y lo firma con su nombre y una casilla.
Lo que queda guardado no es un «aceptó»: es el texto tal y como lo leyó, con su versión y su huella, la fecha y la hora. El PDF sale cuando lo necesites. Si cambias el texto, sube de versión y lo ya firmado sigue valiendo para lo que se firmó.
Y las fotos de antes y después, que en una peluquería canina son la mitad del trabajo: las que te manden por WhatsApp las marcas y quedan en la ficha, por fecha, sin copiar nada.
Cómo funciona
- Escribes la autorización en Servicios y la asignas a los servicios que la piden.
- Desde la ficha del cliente la preparas y copias el enlace privado, que caduca a los 30 días.
- El dueño lo abre con los cuatro últimos dígitos de su teléfono, lo lee y lo firma desde su teléfono.
- El PDF, con el texto exacto y su huella, se saca desde la ficha; las fotos se marcan como «antes» o «después».
Un cliente nuevo pide cita para un baño y corte. Al reservar, le mandas la autorización; la firma desde el teléfono esa misma tarde. El día de la cita el perro llega con el manto muy enredado y hay que rasurar: la decisión ya está aceptada por escrito, y las fotos de antes y después quedan en su ficha.
ClaudIA agenda, recuerda y avisa. Nunca opina sobre la salud de un animal —eso es del veterinario— ni cierra un precio sin que el groomer haya visto al perro.